martes, 18 de marzo de 2008

No Quiero Ser Un Viejo Verde


A mi entender el viejo verde esa personilla libidinosa de edad madura que mira descaradamente con un deseo poco disimulado a la niña que camina por la calle, es la persona que miraba con tal insistencia, primero la delantera luego la trasera sonriendo coquetonamente provocando la incomodidad y posterior sonrojo de la muchacha, es la persona que olvidando los años que lleva encima cirea y piropea a las jovencitas jurando y recurando que a ellas les gustan los maduritos

No conocía a muchos de ellos hace un tiempo, y a los pocos que conocía eran por información de alguna amiga que me decía tal persona es un viejo verde, confesión que obviamente me causaba mucha gracia y me daba cierta superioridad cuando por ahí me lo cruzaba.

Ahora conozco a varios: son mis amigos de infancia que crecieron hasta adquirir ese colorete verdoso que lo hace a uno destacar entre los de mi genero, andan desesperadamente tras la primera niña que se cruza en el camino y por alguna razón los mira, consiguen enamoradas que si bien son guapas no puedes llevar una conversación de mas de tres minutos antes que empiecen a pellizcar o habla algún disparate.

Afortunadamente nunca fui uno de esos, claro que por mi vida pasaron algunas chicas mucho menores, pero no fue porque yo las busque, ni porque quiera buscarla famosa segunda juventud, sino fue solo porque paso.

Sin embargo hoy a mis 30 años, que por alguna razón regrese a las aulas universitarias, la cosa se me esta complicando, todos los días veo sus gráciles figuras de entre 17 y 19 años revoloteando, escucho sus frescas risas, y veo (y creo que me ven) sus hermosos ojos jóvenes.

Diablos están por doquier, disciplinada y estoicamente la pase 5 semestres sin ver ni coquetear a ninguna de esas niñas, hasta el inicio de este bendito semestre…

De algún lado, se traslado esta niña a mi facultad, y llego solo para que no pueda sacarle los ojos de encima, seré sincero me robo la paz y la tranquilidad, hasta ahora la pase camuflado en la facultad, mimetizado entre mis jóvenes compañeros y compañeras, las cuales hasta me aceptaron en el grupo, aguantándome mi honda de la década pasada y no quisiera que eso cambie, no quisiera pasar del “serio”(léase aburrido) al “viejo verde”.

Pasara buen tiempo hasta que vuelva a controlar lo que tenia controlado, pero hasta eso seguirán esos ojos que busco y encuentro ahí en esa clase por la que paso unas 500 veces al día, al final como es fácil de suponer ni se fijara en este trenton que camina tratando de decir miles de cosas con la mirada, y todo volverá a su cauce… o de repente no?... bah el tiempo dirá si adquiero el tinte verdoso que me disgustaba.


Escritor Yo?


Alguna vez creí que tenia el ángel para escribir literatura, incluso pude componer algunos poemas que mas que derrumbar las murallas que las niñas me habían puesto, terminaron por derrumbarme a mi mismo, ya que como buen adolescente que era, pues exageraba las pequeñas cosas que me pasaban, tendía a armar tormentas mentales de situaciones que ahora que las recuerdo pues me sigo ruborizando, armaba en mi cabeza conspiraciones familiares en contra mía, aunque hasta hoy sigo sospechando que existía un plan maquiavélico por ahí para desprestigiarme… lo que no entiendo es como hacían para hacer de mi su mas grande aliado…

Pero en fin, existía material para escribir, bastaba una hoja de papel y un lápiz para que todos mis tormentos y lamentaciones salgan y pueda llenar frases y frases de dizque poesía.

Al paso de los años, la inspiración se fue diluyendo, junto con otras muchas ilusiones juveniles, digamos que mi musa era auto inflingirme dolor, buscar una niña o un motivo para sufrir, cosa que ahora ya grande, pues ya no la hago (creo).

El asunto es que llego un momento es que colgué el lápiz, pues no tenia nada que plasmar, pues para nosotros que hemos llevado una vida normal y tranquila pues es difícil encontrar sobre que escribir, salvo alguna vez una que otra cursilería sobre el amor, o alguna carta a una tierna amante.

Sin embargo, digamos que si bien ningún editor va a querer publicar mis líneas, no puede impedir que las cuelgue en este océano de los blogs, donde sinceramente espero que queden en las tinieblas, pero con la esperanza de que algún despistado venga a leer las historias que decidí postear, historias de un hombre común, historias de un escritor que no sabe escribir, historias de un escritor que no tiene nada que contar.